La salud visual es un componente esencial de nuestra calidad de vida, y para muchas personas con afecciones visuales específicas, los filtros selectivos pueden marcar una diferencia significativa. Estas herramientas ópticas no solo optimizan la visión, sino que también contribuyen al bienestar emocional y funcional de los pacientes.
En este artículo te voy a explicar qué son los filtros selectivos, cómo funcionan, y cómo pueden beneficiar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores.
Además, os cuento un caso clínico súper especial de un paciente que obtuvo una mejora increíble de su calidad de vida con filtros selectivos.
¿Qué son los filtros selectivos?
Imagina que tus ojos son como ventanas al mundo exterior, pero ante ciertas luces, dichas ventanas pueden volverse sensibles y pueden deslumbrar o dañar.
Los filtros selectivos actúan como cortinas personalizadas, regulando qué luz entra y qué luz queda fuera. Diseñados para bloquear, reflejar o permitir ciertas longitudes de onda de luz, estos dispositivos ópticos son esenciales para mejorar cierta sintomatología en pacientes con fotofobia, fatiga ocular digital y patologías oculares como la degeneración macular (DMAE), retinopatía diabética, glaucoma, retinosis pigmentaria etc.
Un ejemplo clásico es el uso de filtros de absorción selectiva en pacientes con baja visión por diferentes patologías. Según el estudio «Efectividad de la utilización de filtros de absorción selectiva en pacientes con baja visión», estos filtros no solo pueden aliviar molestias oculares, sino que también ayudan a proteger estructuras delicadas como la retina (Fig. 1).
Los filtros selectivos son lentes especiales y personalizadas para cada caso, montadas en gafa, que estéticamente se ven de colores, porque filtran, además de radiación ultravioleta, longitud de onda del espectro visible para mejorar contrastes y/o deslumbramientos en pacientes con ciertas patologías visuales o usuarios con determinadas demandas visuales como ciertos deportistas.

Tipos de filtros selectivos
Los filtros selectivos no son «un modelo universal para todos». Se diseñan según las necesidades de cada paciente, y los más comunes son:
Filtros para luz azul:
- Ideales para quienes pasan muchas horas frente a pantallas (Fig. 2).
- Reducen la fatiga ocular y pueden prevenir trastornos del sueño.
- La evidencia científica aún es controvertida con estos filtros pero clínicamente sí que me he encontrado pacientes que refieren un alivio significativo con el uso de estos filtros durante el trabajo con pantallas.
Filtros UV:
- Una barrera contra la dañina radiación ultravioleta.
- Protegen el cristalino y la retina, especialmente en actividades al aire libre.
Filtros terapéuticos:
- Ante pacientes con daño cerebral adquirido que presenten síntomas de sensibilidad a la luz o, por ejemplo el filtro FL-41, recomendados para pacientes con migrañas, dolor ocular crónico o sensibilidad extrema a la luz.
Filtros para baja visión:
- Diseñados para mejorar el contraste, el deslumbramiento, la ceguera nocturna y la calidad visual en condiciones como la retinosis pigmentaria, glaucoma o degeneración macular (DMAE).
Filtros polarizados:
- Reducen reflejos molestos, por ejemplo, al conducir o estar cerca del agua o la nieve.

¿Cómo funcionan los filtros selectivos?
La ciencia que hay detrás de los filtros selectivos es fascinante. Estas lentes especiales funcionan manipulando las propiedades de la luz mediante materiales que absorben, reflejan o transmiten ciertas longitudes de onda. Por ejemplo, un filtro que bloquea la luz azul (380-500 nm) permite el paso de luz más cálida, como el amarillo o el rojo, reduciendo el deslumbramiento y mejorando la comodidad visual.
«El color estético de los diferentes filtros selectivos viene determinado por las longitudes de onda que filtran. Así una lente que filtra luz azul tienen un leve reflejo azul y lentes que filtren radiación por encima de 500nm pueden ser amarillas, rosas, rojas e incluso naranjas.»
El estudio «Filtros de corte selectivo para la Degeneración Macular Asociada a la Edad» explica y nos muestra cómo estos dispositivos ópticos pueden mejorar el contraste visual y reducir el deslumbramiento de estos pacientes, mejorando así su calidad de vida.
Qué afecciones visuales tratamos con filtros selectivos
Los filtros selectivos pueden ser una solución eficaz ante cierta sintomatología causada por diversas patologías visuales. Algunos ejemplos incluyen:
Fotofobia:
Reducción del deslumbramiento y alivio en condiciones de alta sensibilidad a la luz.
Baja visión:
- Mejora el contraste, deslumbrabientos, la protección retiniana contra la luz azul dañina y la funcionalidad visual en pacientes con glaucoma, DMAE, retinosis pigmentaria o retinopatía diabética.
Fatiga ocular digital:
- Prevención y alivio en usuarios con exposición prolongada a pantallas digitales.
Beneficios de los filtros selectivos
Los beneficios van más allá de la protección ocular. Estas son algunas ventajas clave:
- Protección de la retina: Reducen la exposición a luz dañina, especialmente la UV y azul.
- Mayor confort visual: Disminuyen la fatiga ocular y el deslumbramiento.
- Mejora funcional: Optimización de la visión en condiciones específicas, como baja iluminación
- Calidad de vida: Según estudios los filtros también tienen un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes al reducir la sensibilidad a la luz y mejorar actividades cotidianas como la lectura o la visión nocturna.
¿Para quién están indicados los filtros selectivos?
Aunque son útiles para casi cualquier persona, los filtros selectivos son especialmente recomendados para:
- Personas con enfermedades oculares como DMAE, glaucoma, retinosis pigmentaria etc..
- Personas que utilizan de manera frecuente pantallas digitales.
- Personas con alta sensibilidad a la luz por diferentes patologías como albinismo, aniridia, uveítis etc.
- Pacientes con sintomatología visual tras un daño cerebral adquirido (DCA) o diversas cirugías oculares.
- Deportistas de deportes al aire libre como tiro al plato, para mejorar el contraste y por tanto, el rendimiento deportivo.
Proceso de adaptación a los filtros selectivos
Adaptarse a los filtros selectivos puede requerir tiempo. Es como ajustar los ojos a una nueva luz, y cada paciente responde de manera distinta. En consulta, el optometrista evaluará las necesidades específicas y realizará pruebas objetivas y subjetivas con diferentes filtros para encontrar el adecuado (Fig. 3).
Incluso, en ocasiones, se pueden prescribir la fusión de filtros selectivos con filtros polarizados para exteriores, y sin filtro polarizado para interiores.

Cuidados y mantenimiento de los filtros selectivos
Para garantizar su eficacia, es importante cuidarlos adecuadamente:
- Limpieza regular: Usar paños suaves y productos específicos.
- Evitar arañazos: Guardar las lentes en estuches protectores.
- Revisiones periódicas: Asegurarse de que las lentes siguen cumpliendo su función.
Filtros selectivos en niños y adolescentes
Los niños y adolescentes, al igual que los adultos, pueden beneficiarse de estos filtros siempre y cuando se produzcan mejoras objetivas y/o subjetivas en la sintomatología visual asociada a su condición visual.
Impacto de los filtros selectivos en actividades cotidianas
Desde leer un libro hasta practicar deportes, los filtros selectivos mejoran la calidad de vida de forma significativas:
- Lectura: Incrementan el contraste, facilitando la comprensión visual.
- Uso de pantallas: Reducen la fatiga ocular digital.
- Actividades al aire libre: Minimizan el deslumbramiento y aumentan la comodidad. De hecho, en ciertos deportes como tiro al plato, está extendido su uso para mejorar el contraste y por tanto, el rendimiento deportivo (Fig. 4).

¿Cuánto cuesta los filtros selectivos?
El coste de los filtros selectivos varía según la complejidad del diseño y los materiales. Aunque pueden ser más caros que las lentes estándar, su valor radica en los beneficios tangibles para la salud visual.
Los filtros selectivos son herramientas esenciales en el cuidado de la salud visual. Desde proteger la retina hasta mejorar la calidad de vida en actividades diarias o el rendimiento deportivo.
Su impacto es incuestionable. Basados en evidencia científica y respaldados por expertos, representan una inversión en bienestar visual tanto para pacientes como para sus familias, pero siempre, deben ser pautados y evaluados por un optometrista especializado en la materia.
Mi experiencia clínica: casos reales
Al hablar de filtros selectivos, me vienen muchos casos a la mente, pero voy a destacar el caso de Pedro, de 89 años, que acudió a consulta casi obligado por su hijo, con desgana, y andando con ayuda de un bastón.
“Ya no hay nada que hacer con mi vista hijo..”
Esas fueron sus primeras palabras en consulta.
Pedro, perdió por completo la visión del ojo derecho por un glaucoma, y en ojo izquierdo, le quedaba algo de visión, pero no sabía cuánto, aunque intuía que poco porque se quejaba mucho de que no veía casi nada.
¿Qué encontré en mi evaluación?
Ojo derecho: efectivamente, perdido, sin percepción de luz.
Pero sin embargo, con el ojo izquierdo, alcanzaba una agudeza visual de 40% sin compensación, que llegaba a 60% ajustando la graduación que traía.
-“Pero bueno Pedro, ya quisiera yo ver esas cosas tan pequeñas con su edad” – Le dije.
-“Ya hijo, si yo aquella letra la veo, pero si miro allí no veo ni donde estás tú, ni dónde está mi hijo, ni nada… Además, las luces me hacen polvo, pero si hay poca luz veo todavía menos” contestó Pedro”– “Ah vale Pedro, entonces usted ve mucho, ¿pero ve mal verdad? Que no es lo mismo” – Le respondí yo.
Ahí fue donde comenzamos a entendernos Pedro y yo, y dónde comenzó a brotar en mi cabeza la idea de filtros selectivos.
Pedro tenía una agudeza visual suficiente para hacer vida normal, pero debido a su glaucoma avanzado, tenía un campo visual inferior a 2º. Con mayor pérdida en el campo derecho.
Con ese campo, y el nervio óptico afectado por el glaucoma, las luces le deslumbraban tanto que llegaba a confundir incluso, el destello con las personas.
Además, el daño en el nervio óptico hacía que su sensibilidad al contraste estuviera también muy reducida, lo que hacía que sin luz, aún tuviera la sensación de ver menos.
A lo que hay que añadir que la lectura para Pedro era imposible, por esa pérdida de campo visual derecho que le dificultaba seguir la lectura de izquierda a derecha.
¿Qué hice con Pedro?
Lo primero, decirle la verdad.
Decirle, que lo que ha perdido, recuperar no se puede recuperar, pero que lo que le queda de visión de ojo izquierdo, se puede utilizar mejor.
A Pedro, le ajustamos la graduación con la que consiguió ver 100% a 2 metros. Es decir, para ver la televisión y andar por la calle, de agudeza visual, sobrado.
Pero lo más importante fue un filtro selectivo que le pusimos para interiores, que aumentó su sensibilidad al contraste y que combinamos con una gafa polarizada complementaria para exteriores que le aliviaba los destellos en la calle.
Además, tanto en su gafa de lejos, como en la de cerca, añadimos unos prismas que le daban mayor sensación de campo visual.
Pedro, cuando acudió a la óptica, con la ilusión de un niño, a por sus nuevas gafas, se puso las gafas, salió a la calle sin bastón a probarlas, volvió sin bastón y solo dijo:
“Qué maravilla”.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un filtro selectivo?
son lentes especiales y personalizadas para cada caso, montadas en gafa, que estéticamente se ven de colores, porque filtran, además de radiación ultravioleta, longitud de onda del espectro visible para mejorar contrastes y/o deslumbramientos en pacientes con ciertas patologías visuales o usuarios con determinadas demandas visuales como ciertos deportistas.
¿Por que se llaman filtros selectivos o filtros de absorción selectiva?
Porque seleccionan selectivamente qué longitudes de onda dejan pasar al ojo y qué longitudes de onda quedan fuera. Todo con el fin de filtrar y dejar fuera la longitud de onda que sea nociva para el paciente para provocar una mejora en la sensibilidad a la luz o mejorar el contraste en ciertas situaciones de luz.
¿Qué son los filtros selectivos para la baja visión?
Los filtros selectivos tienen diferentes usos, pero el más extendido es el uso para pacientes con baja visión por diferentes patologías visuales como DMAE, glaucoma, retinosis pigmentaria, retinopatía diabética etc.
Estos pacientes presentan una disminución de la sensibilidad al contraste y suelen tener mucho deslumbramientos y fotofobia. Con el uso de filtros de absorción selectiva en gafa, suelen tener una mejora del contraste y reducción de la fotofobia y/o deslumbramiento, mejorando así su calidad de vida.
¿Qué filtro es recomendado para personas con degeneración macular?
Aunque los filtros siempre deben ser testados y valorados por un optometrista especializado, por norma general, en pacientes con DMAE, los filtros que mejor aceptación tienen son el filtro C1, filtro 450 y/o filtro 511, que filtran las longitudes de onda corta, además de la radiación UVA.
Referencias bibliográficas
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- Fontanet, D. C., Peregrina, C. Á., & Tena, M. Á. S. (2019). Filtros de corte selectivo para la Degeneración Macular Asociada a la Edad. Revisión bibliográfica. Gaceta de optometría y óptica oftálmica, 546, 50-55.

